Una ciudad limpia es tarea de todos: lo que aprendí limpiando una campana de reciclaje
- Alejandro Álvarez Carcamo

- hace 3 días
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Caminando por el barrio me detuve frente a algo que probablemente tú también has visto mil veces y ya ni miras: una campana verde de reciclaje de vidrio. Boca redonda, esperando botellas. Pero alrededor: cartones mojados, bolsas de basura, una silla rota. Y sobre la campana, rayados, stickers y mugre acumulada.
Y pensé: ¿por qué normalizamos esto?
¿Quién pone esas campanas? Spoiler: hay más actores de los que crees
Hasta hace poco, hablar de reciclaje de vidrio en Chile era hablar de dos nombres: Cristalerías de Chile + COANIQUEM (la alianza que partió en 1994 y que con cada kilo financia la residencia Casabierta para niños quemados) y Cristoro, la cristalería que desde 1997 recupera unas 50.000 toneladas de vidrio al año en su planta de Cerrillos. Entre ambos suman miles de puntos a lo largo del país.
Pero el 2 de octubre de 2023 todo cambió: entró en vigencia la Ley REP (Ley 20.920), que obliga a las empresas que ponen envases en el mercado a hacerse cargo de ellos cuando se transforman en residuos. Para cumplir, se agruparon en tres grandes sistemas colectivos llamados GRANSIC:
ReSimple — el más grande, con cerca de 2.300 campanas verdes ya desplegadas de Arica a Punta Arenas, convenios con más de 110 municipios y más de 1.000 empresas socias (Coca-Cola, CCU, Nestlé, Carozzi, Cencosud, Viña San Pedro y muchas más). Su meta: estar en 73 comunas durante 2025.
GIRO — opera con camión multimaterial en Independencia, Peñalolén y Recoleta.
ProREP — el tercer sistema autorizado, complementando la cobertura nacional.
A esto se suman CODEFF, los municipios, la SEREMI de Medio Ambiente y, fundamentales, los recicladores de base, ese ejército silencioso de ex cartoneros que la Ley REP por fin reconoce.
En otras palabras: detrás de cada campana hay una empresa productora, un sistema colectivo, una cristalería, un municipio, un reciclador… y una promesa. La promesa de que ese vidrio no terminará enterrado durante los 4.000 años que tarda en degradarse.
El problema que nadie quiere nombrar
Chile recicla apenas el 12,5% de sus envases domiciliarios. El vidrio es de los materiales que mejor le va… cuando llega bien a la planta. Pero las campanas en la calle viven una realidad cruda: están rayadas, sucias, rodeadas de basura que no corresponde, y muchas veces colapsadas porque nadie avisa.
La propia subgerenta de reciclaje de Cristoro lo dijo sin rodeos: "la gente asocia los residuos con basura y cree que los contenedores de las calles son microbasurales".
Y cuando eso pasa, ocurre lo peor: los municipios terminan retirando las campanas. En 2024 pasó en La Serena, plaza Vista Azul: tres campanas retiradas porque se transformaron en un foco de insalubridad. ¿El resultado? Un barrio con menos opciones para reciclar y, paradójicamente, más basura en el suelo. Cada campana que desaparece es una derrota silenciosa para todos.
Lo que hice (y lo que tú también puedes hacer)
Volví a esa campana con un balde, agua, un paño, un brocha, guantes y un cartel. No me demoré ni 15 minutos. Saqué el polvo, despegué los stickers, limpié los rayados que pude para dejar un mensaje simple:
"Una ciudad limpia es tarea de todos."
No soy de ReSimple. No soy de COANIQUEM. No soy de Cristoro ni de la municipalidad. Soy un vecino más. Y esa es justamente la idea: no necesitamos esperar a que alguien venga. La calle también es nuestra casa.
Cómo puedes ayudar (sin gastar un peso)
Recicla bien. Solo botellas y frascos de vidrio, sin tapas ni restos. Nada de loza, espejos, ampolletas ni vidrios planos.
No dejes nada al lado. Si la campana está llena, llévatelo de vuelta. Una bolsa al lado se transforma en diez en 24 horas.
Avisa. Si la campana es de COANIQUEM, escribe a reciclaje@coaniquem.org. Si es de ReSimple, repórtalo en su app o web. Si es municipal, contacta a tu municipio.
Adopta una campana. Pásale un paño cada cierto tiempo. Son 10 minutos.
Comparte. Que otros vean que se puede.
Para cerrar
Las campanas de reciclaje no son adornos urbanos. Son la cara visible de un sistema enorme —ReSimple, GIRO, ProREP, Cristoro, CristalChile, COANIQUEM, municipios, recicladores de base— que recién empieza a funcionar en serio gracias a la Ley REP. Pero ningún sistema, por bien diseñado que esté, sobrevive si los vecinos lo tratamos como un basurero.
Una ciudad limpia no empieza con una ley. Empieza con un paño húmedo y dos minutos de tu tiempo.
¿Te animas?




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